lunes, 6 de diciembre de 2010

El Poder y el Saber en la sociedad actual.(este fue mi primer ensayo cuando sabia menos si tiene errores lo siento)

La conceptualización de poder es ambigua, por esta causa lo analizaremos para encontrar una definición más o menos acorde a nuestros tiempos posmodernos. Según Esther Díaz para Michel Foucault “el poder, en esencia, no es represivo; es productivo”[1], como complemento de lo expuesto la Real Academia Española establece que “se entiende por poder a la facultad que tiene una persona para ejercer autoridad sobre otra”[2], se puede decir que existe una relación de poder cuando existe libertad, si uno de los participantes no es libre no se da esa relación de poder; antes de explicar esto es necesario responderse algunas interrogantes, tales como las siguientes: ¿cómo se obtiene el poder? ¿Sobre qué fundamento surge?


Para ello estudiaremos el comportamiento de las personas en su conjunto.
 Dentro de las relaciones de poder, cada fuerza puede ser afectada por la otra al darse una resistencia ¿se puede considerar que resistirse es necesario? ¿Por qué?, a la vez también el cumplimiento de algunas órdenes puede perjudicar a unos y beneficiar a otros, entonces: ¿qué cosas o actitudes se pueden considerar como justas y cuáles como injustas?
Esther Díaz establece que  Foucault en su estudio más profundo del poder extrae cuatro tesis: “el poder pasa a través de dominados y dominantes”[3], es decir, se caracteriza por la existencia de por lo menos dos participantes. Para que esto ocurra es necesario que haya libertad, la cual permite una verdadera relación de poder, el dominado es quien da poder al dominante, si no existiese el primero, tampoco existiría el segundo. Sin embargo, no siempre el dominado se ve obligado a someterse a la autoridad del dominante, por esta causa Esther Díaz nos dice que “la fuerza afectada tiene capacidad de resistencia. Pero la “corriente” no es unilateral. Cada fuerza puede afectar y ser afectada por otra”[4]. Se puede decir que en la sociedad actual la capacidad de afectar es muy notable en cuanto a enfrentamientos se hable, la disconformidad con respecto a leyes, tratados o cualquiera sea el tema que se esté manejando acarrea una situación de enfrentamientos en donde se ven afectados tanto el estado como los ciudadanos. Este enfrentamiento es necesario para que ambas partes reconozcan sus diferencias y acrecienten sus conocimientos.
Aquí es donde entra en juego la segunda tesis que establece: “el poder no es una propiedad, es una estrategia, no se posee, se ejerce”[5]. Esta estrategia puede ser utilizada para el bien personal o del  conjunto. El estado está en constante lucha por una buena calidad de vida para algunos olvidándose así de los otros, por esto es imposible lograr una buena convivencia, motivando a las personas a decir que al poder se lo está ejerciendo de una manera equivocada, es decir, cada vez que es ejercido para tal finalidad existen quienes se perjudican y quienes se ven favorecidos; un ejemplo de ello son aquellas personas con escasos recursos que acceden a un mejor nivel económico a través de planes sociales sin un límite de tiempo, de este modo se está perjudicando a quienes trabajan para pagar y cumplir con sus obligaciones. Por lo general las personas que perciben estos beneficios no lo invierten en estudios así como tampoco en una salida laboral. Es por este motivo que Víctor Hugo decía “ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo”[6]
La tercera tesis establece que “poder y saber son de distinta naturaleza, pero interactúan”[7]. La educación es una fuente inagotable de poder, es lo que nadie ni con dinero ni gran fuerza física es capaz de quitarle a una persona, quien sabe, sabe; por ello se puede decir que tanto poder como educación van en una línea paralela interrelacionándose, pero aún así no tienen semejanza alguna. La primera sigue un mismo orden de desarrollo, la segunda por el contrario es variable, después de todo el poder no posee una estructura fija. Pese a lo expuesto no siempre se obtiene poder a partir de una preparación intelectual. En ocasiones se da que alguien sin formación alguna ejerce poder, sin embargo ejercer poder implica de manera directa tener una educación como base de tal ejercicio, es imposible que aquel individuo que no sabe perdure como líder por ser incapaz de influir en alguien; a través de la educación se accede al respeto, a través del respeto se accede al poder, y depende de nuestra capacidad de influir, de que ese poder sea ejercido de manera efectiva. Francis Bacon decía: “un hombre no es sino lo que sabe”[8].
La cuarta tesis de Foucault menciona que “el poder, en esencia no es represivo; es productivo”[9], aunque suene como una contrariedad no lo es, es más bien algo neutro, algo estable, no se puede decir que es totalmente represivo, porque estamos ante una sociedad muy cambiante, por ello Foucault en una de sus reglas para estudiar el poder establecía, “analizar al poder y sus técnicas en términos de su propia especificidad y no reducirlo a la consecuencia de la legislación y la estructura social”[10]; hablando de la sociedad se puede decir que ella pide control por ejemplo al ver jóvenes  conduciendo una motocicleta, pero cuando a sus hijos les toca esa “justica”, se queja porque dice que existe un abuso de poder; pide que haya más seguridad y cuando a sí misma le compete los controles dice que se la reprime, es decir, busca que tan solo se ejerza el poder para los demás y no para sí misma, es por ello que tiende a ser irracional, porque no sabe establecer un punto medio entre lo que quiere y lo que se le exige. Esther Díaz sostiene que “la problematización surge de la no adecuación o la no sincronización entre lo visible y lo enunciable”[11], de este modo podemos a preciar, que al decir o mencionar que el poder es ejercido de una manera equivocada debemos analizar si lo que decimos se adapta a lo que vemos o  si de otro modo lo que advertimos es lo contrario a lo que pronunciamos, quiere decir que no estamos haciendo buen uso del razocinio, al no poder expresar de manera correcta lo que vemos a partir de las palabras.
Foucault pedía “realizar un análisis ascendente del poder, es decir, una microfísica del poder; esto llevara a ver el poder no como el dominio homogéneo de un grupo o clase sobre otro, sino como una organización circulante similar a una red”[12]; si estudiamos al poder en niveles jerárquicos, podemos decir que todos estamos sometidos a él, pero que también lo ejercemos, si hablamos de un poder político, ubicamos en el punto más alto al presidente, y evadiendo otros cargos, podemos colocar, segundo a los gobernantes, luego a los intendentes y por último a los ciudadanos como resultado de los anteriores y también a los anteriores como resultado de este último; podemos apreciar que tanto los gobernantes, como los intendentes y la ciudadanía toda, están sujetos al presidente, pero también vemos que el primero está subordinado por los últimos, es decir, el poder no es resultado de una autoridad absoluta, sino más bien de una democracia tajante que conlleva a la responsabilidad como base de un poder exitoso, y aquí es cuando damos la razón a Séneca al decir que “nadie ha conservado jamás largo tiempo un poder ejercido con la violencia”[13].
De todo lo expuesto anteriormente podemos sostener un concepto más o menos invariable de lo que es el poder; se puede decir que el poder es la capacidad o aptitud que le permite a una persona ejercer autoridad sobre otra y que reprimir no es su fin, aunque ello emerja durante su desarrollo, no se pude afirmar que es productivo en su totalidad, pero que sí se encuentra en un punto estable entre lo fructífero y lo perjudicial.
Joseph Joubert decía: “el objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso”[14]; es decir, al hablar del poder no busquemos que nuestra forma de pensar sea la que prevalezca, más bien que sea de utilidad, no ejerzamos el poder para nuestro beneficio personal, sino para el de todos. Foucault como gran filósofo supo enriquecer nuestra perspectiva del poder, demostrándonos que la violencia no es parte de este, así como tampoco puede ser obtenido a partir del dinero y en tal caso, no perdurará.



[1] Díaz E, La Filosofía de Michel Foucault, Ed. BIBLOS, Bs As, 2003, pág. 285
[2] Ediciones Trébol, S.L. 1996 pág. 742
[3] Díaz E, ob. Cit., pág. 285
[4] Díaz E, ob. Cit., pág. 285
[5] Díaz E, ob. Cit., pág. 285
[6] OCEANO GRUPO EDITORIAL, S.A. Océano conciso diccionario de sinónimos y antónimos pág. 776
[7] Díaz E., ob. Cit. Pág. 285
[8] OCEANO GRUPO EDITORIAL, S.A. ob. Cit., pág. 775
[9] Díaz E., ob. Cit.,  pág. 285
[10] Díaz E., ob. Cit., pág. 286
[11] Díaz E., ob. Cit., pág. 285
[12] Díaz e., ob. Cit., pág. 286
[13] OCEANO GRUPO EDITORIAL, S.A. ob. Cit., pág. 790
[14] OCEANO GRUPO EDITORIAL, S.A. ob. Cit., pág. 779


1 comentario:

  1. Las preguntas que quedaron sueltas es para interrogarnos a nosotros mismos

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